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domingo, 1 de mayo de 2016



 La síntesis y la analogía como leyes universales. 
                              Aproximaciones en la interpretación de Martí y Blavatsky.

                        
                                 Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador.

Todas las cosas en el Universo siguen la ley de analogía. “Como es arriba así es abajo”; el Hombre es el microcosmo del Universo. Lo que tiene lugar en el plano espiritual, se repite en el plano cósmico. La concreción sigue las líneas de la abstracción; lo más inferior debe corresponder a lo superior; lo material a lo espiritual. Así, correspondiendo a la Corona Sephirotal o Tríada Superior, existen los tres reinos elementales que preceden al mineral, y que, empleando el lenguaje de los kabalistas, responden en la diferenciación cósmica a los mundos de la Forma y la Materia, desde el Super-Espiritual al Arquetipo”.  *

De esta forma la mística rusa, llamada por Martí <gran sacerdotisa>, parte del axioma hermético para desarrollar su idea de la analogía y correspondencia. Con un lenguaje entre lo poético y lo místico nos conduce a la asimilación de una gran verdad: <Desde líneas de abstracción> y <concreciones> siempre habrá una relación directa entre lo material y lo espiritual.

Platón ya lo había establecido a partir de su teoría de las Ideas, aun cuando no utilizó en su lenguaje el término analogía, su genial teoría de las Ideas contenidas en la mente de la Divinidad, trae consigo la propuesta de una analogía y correspondencia de las cosas expresadas materialmente en acto a partir de sus arquetipos, en tanto que sus ideas, desde la mente Universal, ideas asumidas desde el Supremo Absoluto o Aquella Realidad Absoluta y Eterna, por la Deidad Creadora del Universo, lo que Platón llamó Demiurgo, y que desde los tiempos de Heráclito y sus seguidores se le llamó Logos, expresión directa de la Realidad Última, cual emanación en virtud de la Bondad Infinita del Siempre y Eterno Inmanifestado, que es en última instancia el verdadero creador, aunque su creación sea de forma ideal, lo que se ha llamado más reciente en las filosofías orientales: Ideación Kósmica. 

De esta forma todo lo que dicha Realidad ha ideado en virtud de su poder Ideador, que solo es inherente a esta Realidad, encuentra su correspondencia – por analogía- en los diversos planos de la manifestación. De forma similar todo lo existente en los niveles de expresiones más espirituales y de menor grado de densidad material encontrarán su contrapartida en los mundos de más densidad y de menor espiritualización. El autor de <Versos Libres> lo asume desde la perspectiva de leyes fijas, a la vez que comunes, pero siempre leyes al afirmar:

“Lo verdadero es lo sintético. En el sistema armónico universal, todo se relaciona con analogías, asciende todo lo análogo con leyes fijas y comunes. Como desde las eminencias abarcan los ojos extensión mayor de tierra, desde el resultado concreto, desde la ley común y  fija, desde la deducción análoga que la contemplación de los seres resulta, abárcase y compréndese número mayor y naturaleza clara de los seres creados”. **

Pero su inquieta mente especulativa lo llevó a cuestionarse  otros enigmáticos aspectos desde la perspectiva de la relación y la síntesis: < ¿Apareció en las distintas comarcas de la tierra el género humano a un tiempo mismo?>***.  Lo que ya Blavatsky había asumido desde las antiguas tradiciones del oriente y llevado a su magna obra:

“Respecto a la evolución de la humanidad, la Doctrina Secreta postula, tres proposiciones nuevas” (…) “Enseña ella: La evolución simultánea de siete grupos humanos en siete distintas partes de nuestro globo”. ****

Lo que debe ser interpretado, no como un dogma asumido literalmente, sino tratando de comprender que dichos grupos se pueden  corresponder con siete troncos comunes o razas, y por lo tanto, la idea de lo simultáneo no es categórica, sino desde la óptica de un actual período de evolución, llamados en el esoterismo oriental rondas. Blavatsky en sus <Hechos y explicaciones adicionales referentes a los globos y las mónadas>, en los comentarios a la sloka cuarta de la Estancia VI, de su Doctrina Secreta expone:

“Cada Ciclo de Vida en el Globo D (nuestra Tierra) se compone de siete Razas Raíces, que comienzan con la etérea y terminan con la espiritual en una doble línea de evolución física y moral, desde el principio de la Ronda terrestre hasta que concluye. Una cosa es una “Ronda Planetaria” desde el Globo A al Globo G, el séptimo; otra, la “Ronda del Globo”, o sea la terrestre”. *****

Retomando la idea de la filosofía de las relaciones que pensó Martí en correspondencia con la Ley de la Analogía expuesta por Blavatsky, analicemos la siguiente referencia tomada de sus cuadernos de apuntes en la etapa en que se encontraba en España: 

“Hay un  todo de ser que se desenvuelve y se precipita en seres, de los que cada uno es el todo de que nace. De lo uno se deriva lo múltiple, que en cada una de sus manifestaciones representa en sí todo lo uno. El yo es el universo mismo, y el universo mismo no es más que el yo (…) Así el sistema. Relación absoluta entre un ser y otro ser, de tal manera que todos son idénticos y todos hacen la gran identidad”.****** 

El desenvolverse y precipitarse desde el Todo, no es otra cosa que el sacar de si los eternos arquetipos o ideas, desde lo más recóndito del Ser-No-ser, ideas que se emanan para ser asumidas por el Verbo o Logos, quien las trae a la manifestación como sus verdaderos hijos, aunque en realidad la verdadera creación de forma ideal - proceso de Ideación de la Realidad-  es algo inherente al Absoluto, llamado por Martí Todo de Ser. Esta Ideación y ulterior Emanación son las bases del sistema emanatista de Plotino, quien se refiere a una primera emanación desde la Primera Hipóstasis y que definió como Nous o Intelecto. Ya a nivel del Nous está la idea de lo múltiple, lo que el Apóstol cubano ha simplificado como <de lo Uno se deriva lo múltiple>.  

El sistema de Plotino, está al propio tiempo basado en la teoría de las ideas de Platón, pero mientras Platón manifestaba que los arquetipos establecen el vínculo entre la divinidad suprema y el mundo de la materia, Plotino aceptaba la doctrina de la emanación a la que hice referencia antes. Esta doctrina supone la transmisión constante de fuerzas del ser absoluto, o lo Uno, - Todo de Ser según Martí-  a la creación por medio de distintos agentes; el primero de los cuales es el nous, o inteligencia pura, de la cual emana el alma del mundo; de ésta, a su vez, emanan las almas de los seres humanos y los animales, y por último la materia. 

El final de la cita que analizamos vuelve a recordarnos una de las sabias enseñanzas de Blavatsky. Martí hace alusión a la idea de una <relación absoluta entre un ser y otro ser, de tal manera que todos son idénticos y todos hacen la gran identidad>, identidad resumida por dicha autora en el Proemio de su Doctrina Secreta: 

"La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz Desconocida; y la peregrinación obligatoria para todas las Almas, destellos suyos, a través del Ciclo de Encarnación, o de Necesidad, conforme a la Ley Cíclica y Kármica, durante todo el término de aquél.”  *******

                                                       (Continuará)

*Tomado de “Hechos y explicaciones adicionales referentes a los globos y las mónadas”, en los comentarios a la sloka cuarta de la Estancia VI: “Nuestro mundo, su crecimiento y desarrollo”, correspondiente a Cosmogénesis. “Doctrina Secreta”. Pp. 223-224. Obras completas en español de H.P.B., en formato digital. Edición a cargo de la editorial teosófica de Barcelona.

** Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.233-234.

*** Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.357.

**** Tomado de Notas preliminares sobre las Estancias y los Cuatro Continentes Prehistóricos”, correspondientes a Antropogénesis. “Doctrina Secreta”. Pp. 4-5. Obras completas en español de H.P.B., en formato digital. Edición a cargo de la editorial teosófica de Barcelona.

***** Tomado de “Hechos y explicaciones adicionales referentes a los globos y las mónadas”, en los comentarios a la sloka cuarta de la Estancia VI: “Nuestro mundo, su crecimiento y desarrollo”, correspondiente a Cosmogénesis. “Doctrina Secreta”. Pp. 206-207. Obras completas en español de H.P.B., en formato digital. Edición a cargo de la editorial teosófica de Barcelona.

****** Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.56.

******* Tomado del Proemio de “Doctrina Secreta”. Pp. 74-78. Obras completas en español de H.P.B., en formato digital. Edición a cargo de la editorial teosófica de Barcelona.

TOMADO DE:http://forofilo.net/index.php?blog=191;sa=topic;id=209


  La síntesis y la analogía como leyes universales. 
                              Aproximaciones en la interpretación de Martí y Blavatsky.
                                                       (Tercera parte)

                                 Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador.


“Todo va a la unidad, todo a la síntesis, las esencias van a un ser; los existentes a lo existente: un padre es padre de muchos hijos: un tronco es asiento de infinitas ramas: un sol se vierte en innúmeros rayos: de lo uno sale en todo lo múltiple, y lo múltiple se refunde y se simplifica en todo en lo uno.” 

       
José Martí.

Esta tercera parte es la final de esta serie dedicada a analizar la idea de la Unidad y la Síntesis desde la perspectiva de dos seres del siglo diecinueve. Blavatsky (1831-1861), de origen ruso y Martí (1853-1895) cubano. Martí elogió a la sabia rusa, a quien llamó <la gran sacerdotisa>. Al analizar el pensamiento filosófico martiano y específicamente su idea de la filosofía de las relaciones, he encontrado una serie de similitudes conceptuales con las enseñanzas presentadas por Blavatsky en su Doctrina Secreta. Este trabajo tiene precisamente esta finalidad, mostrar estos puntos comunes y coincidencias al abordar ambos estos temas.

Ayer una colega del ámbito médico comentaba una publicación mía y decía que cuando leía a Martí le parecía que se trataba de cosas escritas recientes. Esta idea de parecer como algo reciente nos da en gran medida su permanencia a través de su sabio mensaje, y de su eternidad a través de su presencia. Siempre se acude a su enseñanza, cual ley cíclica del devenir de los hombres en su peregrinar por este mundo, mundo del cual, según la enseñanza del Maestro, nos llevaremos la esencia simplificada de lo hecho y las ansias inigualadas de haber querido hacer lo no hecho, hacia otras tierras venideras, en las que firmemente creía. Os invito al estudio de la obra del más grande, su sabiduría os hará firmes y despojará de las miserias y trivialidades de estos tiempos. 

Martí hace alusión a la idea de una <relación absoluta entre un ser y otro ser, de tal manera que todos son idénticos y todos hacen la gran identidad>, identidad resumida Blavatsky en el Proemio de su Doctrina Secreta: 

"La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz Desconocida; y la peregrinación obligatoria para todas las Almas, destellos suyos, a través del Ciclo de Encarnación, o de Necesidad, conforme a la Ley Cíclica y Kármica, durante todo el término de aquél.” 

Lo que se había olvidado un poco en el occidente, aunque no era nada nuevo, tal vez la forma utilizada por Blavatsky, su lenguaje y la introducción de ideas y hasta términos de las filosofías y religiones orientales era novedosa, pero no la esencia de su enseñanza. Recordemos que desde los primeros siglos de la era cristiana  Plotino había proclamado tal identidad para las almas, por cuanto, en su doctrina emanatista estableció como tercera de las hipóstasis, la que procede directamente del Nous, al Alma del mundo, lo que en el lenguaje de Blavatsky es el Alma Suprema Universal. Según Plotino en esta Alma del Mundo se engendran las diversas almas individuales, en un pleno y continuo proceso de degradación.
 
Entiéndase degradación como el descenso o el devenir de estas hacia los diversos planos de la materialidad, es decir, el proceso a través del cual, lo que está contenido en la mente del Universo puede expresarse en los mundos de la manifestación, se materializa bajo concreciones, se efectúa el acto desde lo potencial, desde los niveles arquetípicos. La contrapartida de dicha materialización es el retorno o el ascenso hacia el seno de la Realidad, donde son reabsorbidas, llevando en si el fruto más preciado de su evolución a través de los múltiples kalpas, lo que ha llamado Hegel la <espiritualización de la materia> y Martínez Méndez <el dual proceso de la Involución y de la Evolución>.  

El Alma transmite lo inteligible, inherente a la segunda hipóstasis, a lo sensible y, a su vez, vincula lo sensible no sólo con lo inteligible sino con lo Uno. En esta vinculación con lo sensible Plotino insiste en la noción de materia inteligible, ya que para él la materia no se limita a formar el mundo sensible sino que es el principio que permite la introducción de la multiplicidad en la unidad, lo que reconoce la mística y erudita rusa como identidad de las almas con el Alma Suprema  nuestro Martí ha expresado como <relación absoluta entre un ser y otro ser, de tal manera que todos son idénticos y todos hacen la gran identidad>.

Pero el héroe cubano, que jamás separaba el sentido práctico de la vida de su pensamiento filosófico y de su mente especulativa, fue capaz de aplicar sus abstracciones filosóficas y llevar la esencia de estas al terreno social, dando un sentido antropológico a su pensamiento. En este sentido es justo citar las siguientes palabras:

“El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y el color. Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas”. *

“Yo no amo, pues, las estrecheces de una escuela, sino esta abstracción, esta revelación, este misticismo, esta soberbia con que las almas son análogas, y los mundos series, y la vida vidas, y todo es universal y potente, y todo es grave y majestuoso, y todo es sencillo como la luz y alto y deslumbrante como el Sol.” 
**


*  Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.22.

**  Martí, J. Obras Completas. T. 24. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.15.
TOMADO DE:http://forofilo.net/index.php?blog=191;sa=topic;id=

lunes, 15 de febrero de 2016


Martí ¿Comunista?

José Martí jamás fue o podía haber sido socialista, o mucho menos, comunista. Su crítica directa a las pretensiones socialistas está claramente expuesta.
José Martí
José Martí
Lo que hay hoy en Cuba, sus instigadores nos han dicho, comenzó en el acometimiento de un cuartel en Oriente. La responsabilidad intelectual de la monstruosidad que derivó de aquel ataque al Moncada, se la han atribuido a José Martí. ¿Cuánta verdad correlacionar podrá ver en dicha afirmación?
La revolución castrista está sustentada sobre una base de mentiras. Cuba es el único caso en el mundo, donde el comunismo alcanzó el poder negando insistentemente, su esencia marxista. La necesidad metodológica, para insertar en praxis el socialismo “científico” de Marx y Engels, institucionalizó el embuste. Esto se agudizó, sin dudas, dado las directivas excéntricas del capataz de la versión criolla: nacionalismo falso, antinorteamericanismo despiadado y anticapitalismo hipócrita. La falsificación de los datos, de la historia y de los hechos, ha sido parte del modus operandi del castrismo. En nada han escatimado al mentir los comunistas cubanos. Era de suponer que la figura insigne de Cuba no escaparía la embestida trolera.
José Martí jamás fue o podía haber sido socialista, o mucho menos, comunista. Su crítica directa a las pretensiones socialistas está claramente expuesta. Más aún, el Maestro rechazó estructuralmente las premisas imperiosas que sustentan la teoría de su contemporáneo, Karl Marx. Martí creía en la concordia de las clases sociales, no en una pretendida lucha. La economía y las relaciones de producción eran, para el autor del Manifiesto Comunista, el factor determinante en la vida del hombre. Esta conceptualización era absurda para el Apóstol. En el rico léxico escrito de Martí, la palabra “economía” sólo se encuentra catorce veces. Esto representa una diferencia dramática con el uso de la palabra “libertad”, que aparece en trescientos cuarenta y seis instantes.
De no haber estado informado sobre el socialismo, no se le puede achacar a Martí. Había en 1886, treinta y cuatro publicaciones socialistas (cinco de ellas eran diarios) en los EE UU. El Maestro era un lector prolífico y responsable. Ya en la tierra de Lincoln había también, desde 1852, un partido comunista que había sido fundado por un alemán llamado, Joseph Weydemeyer. Lo que más le chocaba al Apóstol de los esquemas socialistas (en todos sus variantes) se sintetiza en cuatro puntos: (1) la demagogia enmascarada de su liderazgo, utilizando diatribas hipócritas para engatusar a los pobres y alcanzar el poder político; (2) el precio social y cultural de subordinar al individuo a un colectivo; (3) la fomentación de un Estado cíclope, burocrático e invasor; (4) y el atropello a la libertad para implantar esas ideas “confusas”.
Su “antinorteamericanismo” es otra de las tergiversaciones del castrismo y su intelectualidad cortesana. El llamar a los EE UU, la “… sociedad más libre y grande en la Tierra”, descalificaría a Martí de semejante calificativo. La crítica selectiva de aspectos de una sociedad, en una época particular, no equivale a sentir desdén por ella. El Apóstol entendía que la democracia estadounidense era un fenómeno imperfecto pero perfectible. El crecimiento económico impresionante que el capitalismo y la Revolución Industrial evidenció en el siglo XIX en su mejor ensayo, los EE UU, trajo como era de suponer, problemas de adaptación social, dado la magnitud del proceso. Martí observó eso y sugirió avenidas de un mejoramiento sistémico, pero nunca abogó, ni siquiera implícitamente, por su desmantelamiento y sustitución con el delirio socialista. Esto es aún más escandaloso cuando los que hacen esas aseveraciones falsas de intentar conectar a Martí con el marxismo, ocultan aserciones que plasman la admiración del Maestro por los EE UU, su sistema político y económico y su repudio por el socialismo.
La obra de Martí lo defiende grandilocuentemente contra el paralelismo infame que vincula el ideario martiano con el proyecto comunista. El castrocomunismo no logrará extender la difamación a la figura insigne de Cuba, más allá de su estadía conminada en el poder. ¡Que pesadilla! Tantos años de vilipendio.
TOMADO DE: http://www.martinoticias.com/content/era-marti-comunista/114310.html

martes, 12 de mayo de 2015

Opiniones / Orlando González Esteva

¿Quién mató a José Martí?

El autor identifica a la responsable y la exime de culpa...
La tumba de José Martí en el Cementerio de Santa Ifigenia, en la ciudad de Santiago de Cuba.
La tumba de José Martí en el Cementerio de Santa Ifigenia, en la ciudad de Santiago de Cuba.
La empatía de José Martí abarcaba las criaturas más diversas, no importa a qué reino pertenecieran, el animal, el vegetal e incluso el inanimado, y es asunto de una delicadeza tal que suele pasar inadvertido a sus admiradores y exégetas, amigos de lo solemne y sesudo, y más aficionados a la historia, los estudios literarios, los avatares de orden familiar y erótico, la hagiografía y, ahora, la iconoclasia, que a la necesidad de conocerlo allí donde el individuo no tiene que rendir cuentas a nadie y muestra u oculta su persona menos comprometida.

Hay un Martí soslayado que de haber nacido en un país más sensible a ciertas conquistas del espíritu hubiera gozado de una estimación cuyo origen no sólo estaría en su condición de héroe, mártir o apóstol, en las que, de tanto machacar, se ha llegado a producir hartazgo, sino en otra condición más sencilla y quién sabe si útil: su condición de maestro; maestro en el sentido más noble de la palabra, donde la sabiduría, más que provenir de un cúmulo hipertrofiado de información que se luce, llega a parecer innata, destilación sencilla de todo lo que al ser humano, en su manifestación más alta, le es dado ofrendar.

La muerte de José Martí en el campo de batalla sugiere una disposición a matar.  Le rodeaba gente que, llegada la hora, no había tenido ni tendría escrúpulos en hacerlo.  Él mismo, al dirigirse al encuentro con el enemigo, portaba revólver. La ferocidad de los sentimientos que le inspiraban los abusos perpetrados por las autoridades españolas destacadas en Cuba no está en tela de juicio. Pero ¿hubiera podido Martí matar a alguien? Y de hacerlo, ¿hubiera podido vivir con la conciencia tranquila? ¿Qué hubiera sentido este hombre, capaz de identificarse con la agonía de una flor al instante de ser arrancada del suelo y mascada por un caballo, ante la mirada de un moribundo o el cadáver de un hombre baleados por él?

Frans de Waal, autor de “La edad de la empatía”, libro que hubiera entusiasmado a Martí, vislumbra el inicio de una época regida por este sentimiento que comparten con el hombre otros animales, entre ellos, el chimpancé, el lobo y la orca. Si el biólogo holandés no se equivocara habría que extender la calidad de precursor de Martí a ámbitos muchos más universales que el estrictamente literario.

La preocupación de Martí por el bien común no discriminaba. Su “red social” era más amplia que cualquiera de las actuales: Y si mato una mosca, me pongo a discutir con mi conciencia si he tenido el derecho de matarla, anota en uno de sus cuadernos --es decir, allí donde otros no tenían acceso--, como intentando dilucidar esa incapacidad suya para infligir daño, aunque sólo se tratara de un insecto; incapacidad que lo priva de arrancar una planta porque a punto ya de hacerlo descubre en ella, o en lo que será de ella apenas la arranque, una compañera de infortunio: No la he de arrancar. Yo que muero de vivir sin raíces, no le quitaré las suyas. Quédese aquí para que consuele a otros, como me ha consolado a mí. La compasión por el reino vegetal y su identificación con él son tales que escucha quejarse a un árbol y advierte que esas quejas son parientas de las suyas, hijas de anhelos exactos: Me da angustia oír el crujido de las ramas sujetas a su tronco, porque así cruje a menudo mi alma sujeta a mi cuerpo.

Todo estaba vivo para Martí, y mucho, por estarlo, le inspiraba piedad. El pudor de que lo sorprendieran tan frágil en lo íntimo, tan extraño a la mayoría de quienes se movían a su alrededor, le aconsejaba hablar de sí mismo en tercera persona: Aquella alma que lo veía todo pleno de espíritu; espíritu en las paredes mudas, en las casas solitarias; que se apresuraba a consolar hasta las casas vacías, cuando creía haber dicho algo que pudiera entristecerlas… La piedad presidía, callada, sus relaciones: Las casas en fábrica me son tan familiares comos las desdichas de mi pueblo; siempre se me pintan en imágenes extrañas y nuevas las paredes a medio hacer, los fosos sombríos, las puertas boqueantes, los muros desiguales que se dibujan sobre el cielo oscuro como encías desdentadas.

No es sólo que el aire estuviera lleno de almas, como alguna vez intuyó, sino que todo se le antojaba una: Un pájaro, ¿no es un alma? Y esos sentimientos fraternos se agudizaban cuando esas almas perceptibles, corpóreas, se le revelaban en un trance: La flor ¿es alma en cierne, que sabe menos que el hombre, o es alma en pena, ya a punto de vuelo, que purga en la pelea --hermoseando, como todo lo que padece-- sus últimas culpas? Hay entre sus apuntes uno que tiene viso de autorretrato: Trata a las almas consideradamente, como un escultor el yeso.

La certeza de que todo merecía atención y finura en el trato, porque todo podía hacer alarde de ellas, no excluía a las palabras: Postrimerías. –Quiero a esta palabra de un modo extraordinario. La quiero como a una persona: me produjo un amigo.

Hay quienes sospechan que la muerte fue piadosa con José Martí, eximiéndolo de asistir al nacimiento de una república muy distinta a la que él imaginó y al espectáculo de un pueblo que rara vez ha estado a la altura de sus expectativas. La muerte bien pudo ser piadosa saliéndole al paso el 19 de mayo de 1895 y eximiéndolo, al dirigir el curso de las balas que lo alcanzaron, de la tragedia de que fuera él quien matara a alguien.

Orlando González Esteva

Nació en Palma Soriano, Cuba. Reside en Estados Unidos desde 1965. Sus poemas, que al decir del escritor Octavio Paz hacen “estallar en pleno vuelo a todas las metáforas”, aparecen publicados en Mañas de la poesía, El pájaro tras la flecha, Escrito para borrar, Fosa común, La noche y los suyos y Casa de todos. Es también autor de los siguientes ensayos de imaginación: Elogio del garabato, Cuerpos en bandeja, Mi vida con los delfines, Amigo enigma, Los ojos de Adán Animal que escribe. El arca de José Martí. González Esteva ha ofrecido lecturas de versos, charlas y talleres en Estados Unidos, España, Japón, Francia, México y Brasil, y ha desarrollado una intensa labor cultural en los medios literarios, artísticos y radiofónicos de Miami.

martes, 27 de enero de 2015






162° ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

10 poemas de José Martí

Político, pensador, periodista, filósofo, ensayista y poeta. José Martí es una de las figuras más importantes de la historia cubana. Nació un 28 de enero de 1853 en La Habana. Creador del Partido Revolucionario Cubano, fue una de las figuras más destacadas de la Guerra de la Independencia de Cuba, en 1895, donde fue asesinado por españoles el 19 de mayo. Aquí, diez poemas que muestran su compromiso literario y político.

 
1
Cultivo una rosa blanca


Cultivo una rosa blanca
en junio como enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.  
2
Yo soy un hombre sincero


Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

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3
Dos patrias


Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...  
4
Qué importa que tu puñal


¿Qué importa que tu puñal
Se me clave en el riñón?
¡Tengo mis versos, que son
Más fuertes que tu puñal!

¿Qué importa que este dolor
Seque el mar y nuble el cielo?
El verso, dulce consuelo,
Nace al lado del dolor.  
5
Mi reyecillo


Los persas tienen
Un rey sombrío;
Los hunos foscos
Un rey altivo;
Un rey ameno
Tienen los íberos;
Rey tiene el hombre,
Rey amarillo:
¡Mal van los hombres
Con su dominio!
Mas yo vasallo
De otro rey vivo,-
Un rey desnudo,
Blanco y rollizo:
Su cetro -un beso!
Mi premio -un mimo!
Oh! cual los áureos
Reyes divinos
De tierras muertas,
De pueblos idos
-¡Cuando te vayas
Llévame, hijo!-
Toca en mi frente
Tu cetro omnímodo;
Ungeme siervo,
Siervo sumiso:
¡No he de cansarme
De verme ungido!
¡Lealtad te juro,
Mi reyecillo!
Sea mi espalda
Pavés de mi hijo;
Posa en mis hombros
El mar sombrío:
Muera al ponerte
En tierra vivo:
Mas si amar piensas
El amarillo
Rey de los hombres,
¡Muere conmigo!
¿Vivir impuro?
¡No vivas, hijo!  
6
Canto de otoño


Bien: ya lo sé! La Muerte está sentada
A mis umbrales: cautelosa viene,
Porque sus llantos y su amor no apronten
En mi defensa, cuando lejos viven
Padres e hijo. Al retornar ceñudo
De mi estéril labor, triste y oscura,
Con que a mi casa de invierno abrigo,
De pie sobre las hojas amarillas,
En la mano fatal la flor del sueño,
La negra toca en alas rematada,
Ávido el rostro, trémulo la miro
Cada tarde aguardándome a mi puerta.
En mi hijo pienso, y de la dama oscura
Huyo sin fuerzas, devorado el pecho
De un frenético amor! Mujer más bella
No hay que la Muerte! Por un beso suyo
Bosques espesos de laureles varios,
Y las adelfas del amor, y el gozo
De remembrarme mis niñeces diera!
...Pienso en aquel a quien mi amor culpable
Trajo a vivir, y, sollozando, esquivo
De mi amada los brazos; mas ya gozo
De la aurora perenne el bien seguro.
Oh, vida, adiós! Quien va a morir, va muerto

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7
La niña de Guatemala


Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.

Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor:
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.

Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
Él volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.

Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente la frente
Que más he amado en mi vida.

Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor.  
8
Sed de belleza


Solo, estoy solo: viene el verso amigo,
Como el esposo diligente acude
De la erizada tórtola al reclamo.
Cual de los altos montes en deshielo
Por breñas y por valles en copiosos
Hilos las nieves desatadas bajan
Así por mis entrañas oprimidas
Un balsámico amor y una avaricia
Celeste, de hermosura se derraman.
Tal desde el vasto azul, sobre la tierra,
Cual si de alma de virgen la sombría
Humanidad sangrienta perfumasen,
Su luz benigna las estrellas vierten
Esposas del silencio- y de las flores
Tal el aroma vago se levanta.

Dadme lo sumo y lo perfecto: dadme
Un dibujo de Ángelo: una espada
Con puño de Cellini, más hermosa
Que las techumbres de marfil calado
Que se place en labrar Naturaleza.
El cráneo augusto dadme donde ardieron
El universo Hamlet y la furia
Tempestuosa del moro: la manceba
India que a orillas del ameno río
Que del viejo Chichén los muros baña
A la sombra de un plátano pomposo
Y sus propios cabellos, el esbelto
Cuerpo bruñido y nítido enjugaba.
Dadme mi cielo azul... dadme la pura,
La inefable, la plácida, la eterna
Alma de mármol que al soberbio Louvre
Dio, cual su espuma y flor, Milo famosa.  
9
Del tirano


¿Del tirano? Del tirano
Di todo, ¡di más!, y clava
Con furia de mano esclava
Sobre su oprobio al tirano.

¿Del error? Pues del error
Di el antro, di las veredas
Oscuras: di cuanto puedas
Del tirano y del error.

¿De mujer? Bien puede ser
Que mueras de su mordida;
¡Pero no empañes tu vida
Diciendo mal de mujer!  
10
Poeta


Como nacen las palmas en la arena
Y la rosa en la orilla al mar salobre,
Así de mi dolor mis versos surgen
Convulsos, encendidos, perfumados.
Tal en los mares sobre el agua verde,
La vela hendida, el mástil trunco, abierto
A las ávidas olas el costado,
Después de la batalla fragorosa
Con los vientos, el buque sigue andando.

¡Horror, horror! ¡En tierra y mar no había
Más que crujidos, furia, niebla y lágrimas!
Los montes, desgajados sobre el llano
Rodaban; las llanuras, mares turbios,
En desbordados ríos convertidas,
Vaciaban en los mares; un gran pueblo
Del mar cabido hubiera en cada arruga;
Estaban en el cielo las estrellas
Apagadas; los vientos en jirones
Revueltos en la sombra, huían, se abrían,
Al chocar entre sí, y se despeñaban;
En los montes del aire resonaban
Rodando con estrépito; ¡en las nubes
Los astros locos se arrojaban llamas!

Río luego el Sol; en tierra y mar lucía
Una tranquila claridad de boda.
¡Fecunda y purifica la tormenta!
Del aire azul colgaban ya, prendidos
Cual gigantescos tules, los rasgados
Mantos de los crespudos vientos, rotos
En el fragor sublime. ¡Siempre quedan
Por un buen tiempo luego de la cura
Los bordes de la herida sonrosados!
Y el barco, como un niño, con las olas
Jugaba, se mecía, traveseaba.
TOMADO DE: http://www.telam.com.ar/notas/201301/6020-10-poemas-de-jose-marti.html